Toda obra tiene que ser publicada para poder ser conocida en el mercado y socializarse en las autopistas de la comercialización, logrando distribuirse ha todos los centros de interés.
De nada sirve todo el esfuerzo destinado a su concepción si no se procede con su publicación, de nada sirve la creación si no se le permite la luz.
Únicamente aquellas obras que logren ser publicadas podrán alcanzar la luz y trascender el tiempo y el espacio, cuales maquinas del tiempo que unan pasado, presente y futuro.
Para el autor se trata de la culminación de la obra, para la empresa es el punto de nacimiento formal de la obra.
